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Mostrando entradas de 2017

Experiencias en la Costa oeste: 3. Bryce

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El día anterior a descubrir Bryce, el segundo de los Mighty five, el segundo de Utah, caminamos varias horas por la ruta de los Narrows en Zion. Nos cansamos y llegamos tarde al hotel, comimos poca cosa y nos dormimos enseguida. A la mañana siguiente, nos levantamos a las seis para empezar la ruta por nuestro segundo parque nacional. Yo estaba cansada, mis niveles deportivos habían subido ligeramente desde Zion, pero no quería otra larga caminata por otra larga ruta. Ensimismada en mis pensamientos, llegamos al parking de Bryce y nos dirigimos a un punto muy cerca para contemplarlo.  Yo no tenía demasiadas expectativas sobre Bryce, era un parque desconocido y no muy popular (por lo menos a lo que a mi se refiere), pero me acerqué a contemplarlo por primera vez. Al verlo, me quedé muda. Mis ojos se abrieron de forma desorbitada y mi boquita de alelí consiguió proferir un "¡Oh!" descomunal, que escuché largamente para mis adentros. Mi parque nacional de la costa oeste favorito.…

Experiencias en la Costa oeste: 2. Zion

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Después de una breve estancia en las Vegas, un coche de alquiler nos transportó a Utah, el primer estado donde visitaríamos parques nacionales. Concretamente, en Utah se encuentran los Mighty five, cinco parques naturales cada uno con sus características especiales y excepcionales. El primero de estos parques (y el primero de nuestras andaduras) es Zion. Cada parque tiene una entrada con un cartel de los parques nacionales y el nombre. Este es el de Zion:
Formas de transporte: coche, furgoneta o autocaravana. Nuestro coche era un utilitario familiar que recomiendo fervientemente, puesto que los niños tenían espacio suficiente para dormir, leer y cantar si les apetecía (básicamente durmieron, leyeron bastante pero no cantaron ni una sola nota musical). Y la parte de atrás del utilitario estaba destinada a maletas y mochilas, de manera que sacábamos y entrábamos material con suma facilidad. Cabe comentar que los parques nacionales de los Estados Unidos están perfectamente adaptados para cua…

Mi yo deportivo

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Mi yo deportivo es inexistente. Vengo pensando en esta frase desde hace varios días, y los ejemplos que regresan a mi mente no hacen sino alimentarla y reavivarla. Desde mi más tierna infancia, yo ya destaqué por ser una nulidad deportiva, aunque hasta la fecha no me haya dado cuenta totalmente. Pongo unos ejemplos ilustrativos: Ejemplo 1: yo era una niñita de diez añitos, regordeta y con gafas tipo Rompetechos. Mis padres decidieron que practicara ballet, por eso de que a las niñitas dulces y educadas debían recibir una enseñanza cultivada en arte. Yo no era dulce para nada, pero educadamente accedí a las clases de ballet. Puse mi afán en seguir los pasos que la profesora dictaba para las manos y los pies, pero no debí convercerla durante todo el curso, o quizás quedó demasiado convencida, puesto que la exigente profesora le comentó a mi madre que debía repetir el curso de ballet. Creo que llegué a la gloria empezando por abajo, puesto que soy la única persona que conozco que ha sido ele…

Experiencias en la Costa oeste: 1. Las Vegas

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Este verano ha sido una fecha cumpleañera importante en casa, por lo que decidimos celebrarla con un viaje diferente de los que estamos acostumbrados. Mi marido, mis hijos y yo realizamos un viaje fantástico hacia las entrañas de la costa oeste, paseando y descubriendo diez parques nacionales de dicha costa, desde Utah hasta California, pasando por Nevada y Arizona. Como ha sido un viaje lleno de experiencias, las iré escribiendo paso a paso, para recordar saboreando lo que descubrimos y nos encontramos.  El paso previo para llegar desde Boston a cualquier parque nacional de la costa oeste, pasaba por las Vegas. He aquí mis recuerdos de esta ciudad reina del desierto: Boston - las Vegas en avión son seis horas. Parecen más si viajas en Jet Blue, o aerolínea low cost, puesto que no te dan comida y con suerte te toca un poco de agua o zumo. Las pantallas colgadas del asiento delantero son tan pequeñas que dificulta tu visión desde casi el primer minuto. Eso si, merece la pena porque el via…

De la Tralla a Barnes and Noble

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Soy una lectora insaciable. Ya desde pequeñita, me escondía en los sitios más recónditos de casa para poder leer todos los libros que a mi me gustaban. Mi padre me regañaba por no ayudar a mi madre y mi madre me regañaba por no obedecer a papá. Sea como fuera, yo hacía caso omiso a sus advertencias y siempre que podía cogía un libro y me lo zampaba como quien se zampa un bocadillo de jamón serrano. Uno de mis lugares predilectos de mi pequeño mundo era, como no, la librería más popular de la ciudad. Se llamaba la Tralla. Era un placer para mi vista deambular sin prisa entre las mesas y estantes repletos de libros. Al abrir la puerta de la entrada de una vieja casa, en una calle que habían construido los romanos, ya me encontraba una mesa grande repleta de las novedades del momento. Libros en catalán y castellano que contaban historias inverosímiles o casi creíbles. Novelas de ficción o incluso crónicas de otra época que no había sido mejor. Recuerdo tomar uno de los libros entre mis ma…

Despidiendo nuevas amistades

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Al llegar a un nuevo país, crees con certeza que te vas a integrar inmediatamente a la vida y costumbres de la nueva patria que te acoge. Y en América, esta creencia parece muy cierta al principio. La gente es simpática, te sonríe y te saluda por la calle, sin conocerte de nada te preguntan cómo estás y te dan los buenos días. Al cabo de un tiempo, descubres que los americanos son mucho más cerrados de lo que parecen en el primer momento, y que debes buscarte la vida social lejos de los pura sangre. Así pues, el plan B) consistió en buscar y encontrar gente de casa. Y se encuentran, vaya si se encuentran, y qué placer indescriptible hablar con gente que tiene las mismas tradiciones que tienes tu.  Unos amigos que ya regresaron nos presentaron a unos amigos suyos, también de nuestro país. Y este año, hemos podido hacer múltiples actividades con ellos. Recuerdo la vez que vinieron a casa para cenar. Los adultos (los niños en el sótano haciendo de las suyas, por supuesto), nos pusimos a hab…

I love you to the moon and back

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A los americanos les encantan las frases chulas, ya sean por su positivismo, su sarcasmo, o su sarcasmo positivo. Tienen un montón de frases esparcidas por doquier, en forma de cuadros, de posapapeles, de camisetas, de tazas de café, de cajas... Al pasear por Marshals, HomeGoods o TJMaxx, megatiendas por ontonomasia que tienen infinidad de cosas innecesarias pero tan apetecibles por precio, color y forma que estás casi obligado a comprarlas, no puedo por menos que sonreír al leer estas frases, escritas en una gran variedad de sus artículos. Mi frase preferida de todas es
I LOVE YOU TO THE MOON AND BACK
Que traducida literalmente es TE QUIERO HASTA LA LUNA Y DE VUELTA, aunque a mi me gusta traducirla como TE QUIERO HASTA EL INFINITO. El origen de esta frase es un cuento infantil, donde una mamá conejo y su hijo conejito se cuentan lo mucho que se quieren. La frase con la que expresan la cantidad de amor más grande que uno puede tener es I LOVE YOU TO THE MOON AND BACK. Y por este motivo me …

Despacito

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Me encanta que mis hijos sean diferentes, dos individuos individuales que no individualistas, con sus gustos diferentes, su manera de pensar cada uno en sus cosas diametralmente opuestas, y sus salidas cada uno por su lado. Siempre les animo, de verdad de la buena, a que sean ellos mismos y no se dejen influir por los gustos de terceras personas en sus decisiones. Me encanta que escojan actividades extraescolares diferentes, cada uno siguiendo sus gustos y maneras de pensar.  Pero dentro de esta ecuación perfecta en que los dos sean ellos mismos, obvié una variable de por si importante: yo misma.  Massachusetts es una vasta extensión de terreno con sus casas, casitas y mansiones, la mayoría con su jardín más o menos grande, su barbacoa y su cesta de básket delante del garage. Todos queremos nuestra casa con jardín, lo cual provoca que todos estemos obligados a tener un coche para que nos lleve a todas partes. Y cuando digo a todas, me refiero a todas. ¿A la farmacia? en coche. ¿Al cole? …

Cambios climáticos

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Estos días de verano, mi madre ha venido a visitarnos a Boston habillada con sus pantalones cortos, sus faldas multicolores y sus camisetas lánguidas, es decir, el atuendo justo y necesario para combatir los fuertes calores a los que están acostumbrados todos los habitantes de nuestra tierra al otro lado del océano. Pero aquí, en Massachusetts, es indispensable tener a mano ropa que abrigue y ropa holgada para cualquier hora del día en cualquier situación. Sirva como ejemplo el día que mi madre y yo decidimos hacer turismo por Brookline, un pueblo al lado ladito de Boston. En el trayecto en coche desde casa hasta Brookline, llovía a cántaros, la carretera estaba repleta de coches y charcos y las temperaturas no parecían muy halagüeñas. Las dos estábamos dentro del coche con chaqueta y pensando que tendríamos frío. Al llegar a Brookline, la tormenta había arreciado y decidimos que no necesitábamos paraguas, aunque si una chaqueta con capucha por si acaso.  Caminamos tranquilamente hasta …

Evolución generacional

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Estos días tengo la inmensa suerte de disfrutar de compañía familiar femenina. Mi madre y mi sobrina mayor de doce años han venido a pasar unos días con nosotros. Y la presencia de mujeres en casa, aparte de la mía, se nota muchísimo. Mi madre usa un aparato que tenía guardado en un armario, y que se llama plancha, para intentar sacar arrugas de unas camisetas que no me preocupa lo más mínimo que estén arrugadas. Mi sobrina se pasa gran parte del día pegada al teléfono, haciendo caso omiso de los gritos de mi madre cuando la avisa para comer, para dormir, para arreglar la habitación... ¡Ay, hogar dulce hogar! Uno de los mayores gozos de los cuales yo no puedo disfrutar con féminas de mi família es ir de compras de todo aquello innecesario pero que nos deleita la vista aunque no el alma. E ir de compras era una de las cosas primordiales que mi sobrina deseaba hacer en su aventura bostoniana, con lo cual las tres nos hemos dirigido, ni cortas ni perezosas, a nuestra sesión de compras. He …

Vacaciones de verano en coche

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Si, las esperadas vacaciones de verano han llegado por fin. Los niños, sin horario a la vista, juegan a su libre albedrío, contentos de no tener deberes ni horarios estrictos. Estos dos meses de vacaciones que los pequeñuelos esperan con deleite son temidos a partes iguales por los padres. Los padres, esos seres que deben hacer malabarismos para compaginar el trabajo con cuidar a los niños. En mi caso particular de expatriación, el plan A), el plan B) y el plan C) para mis niños soy yo. Con lo cual, debo cuidar de ellos tantas horas como sea posible. Y me alegro y me desquicio a partes iguales. Me alegro porque los quiero, son simpáticos, divertidos, me cuentan infinidad de cosas que han leído o visto en Youtube, me abrazan, me dicen que me quieren...me desquicio porque la casa es un desorden contínuo, no obedecen si no es bajo amenaza de no usar la tablet, se pelean, discuten... Con esas, uno de los mayores placeres de estos dos meses con hijos a todas horas es el placer de conducir. C…

Las hay valientes

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Último día de escuela. Un año más, un curso más y el tiempo vuela. Los niños crecen, así como las canas, las arrugas y los dolores de espalda. Pero en el mundo de las madres, de esas con canas, arrugas y dolores de espalda, hay algunas que resisten el paso del tiempo y deciden ser valientes. Y se la juegan. Una de estas mamás valientes ha decidido invitar a su casa, a todos los niños del curso de su hijo. Hace semanas leí un email donde sin conocernos, una mujer desconocida nos invitaba a mi mayor, a sus hermanos y a sus padres, a una casa con piscina para celebrar el fin de curso. Y hacía lo mismo con todas las familias que tenían algún retoño en el curso de su hijo. Yo a eso lo llamo valentía. Así pues, justo después de que el autobús escolar soltara a mis hijos en mis brazos, éstos, ni cortos ni perezosos, me han apremiado para que voláramos raudos y veloces a nuestra casa en busca de un bañador, unas zapatillas y una toalla. Vestidos de esta guisa, nos hemos presentado en casa de la …